Los rellenos
Con materiales fenólicos el relleno más frecuentemente empleado es el aserrÃn, conocido en este caso con el nombre de harina de madera. Debido a su bajo peso especÃfico, se obtiene un mayor número de piezas por kilogramo material. Otras propiedades que adquiere el plástico debido a la presencia de aserrÃn son: baja conductibilidad térmica, fácil moldeo y superficies de buen aspecto. Al mismo tiempo los plásticos que contienen en su composición harina de madera, experimentan notables variaciones de volumen y su resistencia al impacto es mediana. Los rellenos de algodón dan al material una mejor resistencia a los choques. Si en lugar de algodón se emplean trapos como relleno, la resistencia se hace aún mayor. Los elementos y piezas fabricados con plásticos fenólicos si tienen algodón como relleno pueden ser lustrados muy fácilmente. En general un aumento en la resistencia de un plástico se obtiene a expensas de alguna otra propiedad. AsÃ, los plásticos fenólicos poseen poca fluidez cuando se los fabrica con rellenos de trapos. Utilizando rellenos de amianto las resinas fenólicas adquieren una marcada resistencia al calor. El valor elevado del peso especÃfico del amianto, reduce el número de piezas que pueden obtenerse por unidad de peso del material. El amianto disminuye la fluidez del material, retardando el moldeado en forma sensible. También ese tipo de relleno le da gran resistencia a los ácidos. Para reducir el peso especÃfico de los plásticos suele emplearse como relleno la sÃlice, que se obtiene a partir de las algas diatomeas. La sÃlice le comunica buenas propiedades eléctricas y disminuye la absorción de agua. Los materiales que tienen mica como constituyente, adquieren una buena resistencia eléctrica, pero al mismo tiempo se convierten en poco aptos para ser trabajados a máquina, y son muy quebradizos. El grafito como relleno, mezclado con amianto, aserrÃn y trapos, mejoran el moldeado, pues el grafito actúa como lubricante. La conductibilidad térmica de estos plásticos es escasa. El grafito se emplea con materiales fenólicos para moldear ruedas pequeñas, cojinetes y otras piezas.
Aplicaciones a la aeronáutica
Los plásticos acrÃlicos ha alcanzado su mayor empleo en el campo de la aeronáutica. Poco tiempo antes de la segunda guerra mundial, este tipo de plásticos fue empleado en la construcción de ventanas, en reemplazo del vidrio y de otros materiales menos estables. Ello fue posible gracias a su transparencia, su gran resistencia al choque y su ligero peso. Su fácil maleabilidad ha hecho que se lo emplee en torres de observación y los técnicos han encerrado la antena de radio con plásticos acrÃlicos, pues se ha comprobado que no interfieren con las ondas. Estos plásticos transmiten la luz con la eficiencia que oscila entre el 90 y el 93 por ciento, mientras que el vidrio, lo hace con un máximo del 83 por ciento. Asimismo, su peso especÃfico es de 1,2 siendo el del vidrio 2,5. como su resistencia al impacto es muy buena, se obtiene una mayor visibilidad al no exigir marcos robustos.
Trabajado y acabado de las piezas plásticas
Los plásticos moldeados eliminan en su mayor parte, las operaciones moldeado y acabado. En ellos deben quitarse las rebajas y marcas que quedan en las piezas como consecuencia del moldeo. En las piezas moldeadas por inyección, suelen quedar marcas que pueden quitarse mediante un limado a mano. El terminado se realiza con cintas abrasivas, las cuales se adaptan en forma adecuada a las piezas medianas y grandes. El carburo de silicio, fijado con una resina sintética, constituye una cinta abrasiva muy recomendada. Un estudio detenido previo al moldeo contribuye a la disminución de las operaciones.. En general todos los plásticos son malos conductores del calor, por lo cual, el calor desarrollado por fricción con las herramientas debe eliminarse mediante refrigeración por aire o refrigerantes lÃquidos. Algunos materiales se ablandan por efecto del calor desarrollado, adquiriendo una consistencia gomosa y las herramientas se cubren de una capa de resina quemada. Cuando se trata de perforar una pieza de acrÃlico o de acetato de celulosa, una baja velocidad de rotación reduce al mÃnimo la producción de calor, y empleando agua como refrigerante el material no se ablanda. Cuando se decena hacer agujeros de pequeño diámetro en plásticos vinÃlicos, la perforación se realiza con velocidades de 4 a 6 mil revoluciones por minuto.
La madera laminada y los plásticos
El empleo de las resinas, como medio para unir y reforzar elementos de madera, constituye un campo muy amplio de aplicación de los materiales plásticos. El uso de prensas con platos múltiples permite una gran rapidez en el proceso de encolado, que logra acelerarse aún más, estabilizando las colas. Las resinas sintéticas han reducido a unos pocos minutos una operación que duraba dÃas, de modo que el factor tiempo de la industria moderna del plástico compensa el mayor costo de la materia prima. El procedimiento exige personal experto pues los factores que intervienen son muchos, tales como presión, temperatura, grado de humedad y tiempo. Ensamblando entre sà varios paneles se obtienen grandes piezas continuas.
Calentamiento de los plásticos
La transmisión del calor a través de una masa plástica es en general lenta. Se ha generalizado el uso de corriente de alta frecuencia para calentar materiales plásticos. Los plásticos actúan como dieléctricos de un condensador en el cual se acumula la energÃa eléctrica, distribuyéndose uniformemente en todo el volumen del material, cualquiera sea su extensión. Una parte de la energÃa deforma las moléculas, que recobran su posición inicial, cuando se descarga. La deformación de las moléculas produce fricciones entre ellas, que se deben a la resistencia que ofrecen a cualquier cambio. Como resultado de las fricciones entre moléculas se produce calor. Si dentro del material se produce variación del campo eléctrico en forma alternativa, una gran parte de la energÃa eléctrica se transforma en calor. Cuando mayor es la frecuencia de la corriente, mayor es la cantidad de calor producido. Debe cuidarse que el plástico al cual se aplica este método de calentamiento, tenga un factor de potencia no muy bajo. Ello significa que la cantidad de energÃa eléctrica no convertida en calor, tome valores razonables, pues de lo contrario, el método resulta antieconómico. Es el caso de politeno. Pueden emplearse voltajes relativamente bajos, con lo que queda salvada la seguridad del personal, al mismo tiempo que se evita la perforación de material, especialmente cuando se trata de láminas delgadas. Este sistema de calentamiento es ventajoso con materiales que exigen rapidez y elevadas temperaturas.
Plásticos en espuma
Para la obtención de este tipo de plásticos se mezclan los disocianatos con compuestos polihidróxidos juntamente con grandes cantidades de carga como harina o madera. La reacción se realiza bajo presión y calor. Los productos obtenidos con temperaturas de 150 grados centÃgrados y con 8 minutos de moldeo, poseen propiedades ventajosas, con respecto a los plásticos fenólicos. Adquieren notable resistencia al arco, auun humedecidos, elevada resistencia eléctrica y alcalina, gran resistencia al choque y muy buena flexibilidad.
Punto de reblandecimiento
En los termoplásticos, una caracterÃstica de gran importancia es el punto de reblandecimiento, que es la temperatura a la que se inicia su deformación térmica. Si se leva la temperatura por encima de este punto, el material se ablanda en forma progresiva hasta alcanzar su punto de fusión en que el material se licua totalmente. En la mayorÃa de los casos el punto de reblandecimiento no es fijo sino que posee una marcada fluctuación. Esta particularidad suele presentarse en los materiales amorfos. La fluidez en frÃo es el grado de deformación que experimenta el material debido a su propio peso. Al aumentar la temperatura este efecto se acentúa. Los materiales cuya fluidez en frÃo es muy grande son muy poco empleados. Existen varias sustancias plásticas que sufren variaciones importantes de volumen debido a las fuerzas que soportan. Burn ha realizado experiencias sobre fluidez en frÃo de algunos plásticos. Midió el porcentaje de decrecimiento en la altura de un cubo de 12 mm., sometido durante 24 horas a 100ºC entre dos platos con una carga de 450 kilogramos. Obtuvo para los plñásticos fenólicos 0.4 por ciento, para los vinÃlicos 1 a 32 por ciento y para el poliestireno, de 1 a 22 por ciento.


